ABSTRACT
Las empresas se encuentran en continua competencia: “…en los factores productivos y en los clientes, y, finalmente, competencia por los ingresos con que hacer frente a los costes” (Arroyo, 2005: 14); es por ello, que configuran una estrategia a seguir: La Estrategia de Bajos Costes, y/o la Estrategia de la Diferenciación (Hagemeister, 2006; Porter, 2003).
En ambos casos, el Estado ha encontrado espacios para proteger sectores productivos, considerando que motorizan la economía y proveen puestos de trabajo, inversiones, impuestos, etc.