La Agricultura Ecológica y la Economía Social aparecen, a priori, como dos sectores distantes. Sin embargo, un análisis pormenorizado de su evolución revela un desarrollo histórico paralelo y confluyente (Infante Amate, 2008). De entrada, ambas propuestas aúnan una serie de virtudes que trascienden a lo ofrecido por las políticas más ortodoxas: se ha documentado sobradamente su papel en la generación de externaliades (sociales y ambientales) positivas, en la promoción de prácticas más democráticas o en el impulso de fórmulas de desarrollo local endógenas (Altieri, 1999; Bel Durán y Calabeiro, 2002; Chaves, 2001; Gliessman, 2000; Guzmán et al., 1999; Monzón y Chaves, 2008; Mozas y Bernal, 2006).
La actual crisis financiera es solo una manifestación de una crisis mucho más amplia que se ha reproducido con las revoluciones acontecidas en los dos últimos siglos. La estabilidad social de antaño ha derivado en estructuras mucho más complejas e inestables (Bauman, 2000). La antigua “economía en un mundo vacío” ahora se transforma en un sistema que anuncia graves problemas de sustentabilidad (Cobb y Daly, 1999). Los riesgos locales ahora superan las barreras de los clásicos Estados-Nación (Beck, 1999). Hoy en día, la idea de crisis vuelve a resonar del mismo modo que lo ha hecho otras veces a lo largo del período de tiempo comprendido entre la Revolución Liberal y la Era Global. Hoy, como entonces, cada desajuste suponía una quiebra social y económica que obligaba a volver la vista hacia políticas menos convencionales.
Este trabajo propone una revisión historiográfica de dos sectores que han seguido una historia paralela: la Economía Social y la Agricultura Ecológica. Dadas sus peculiares características ambos casos han aflorado como propuestas viables en los momentos críticos de los dos últimos siglos (Infante Amate, 2008). No en vano un repaso por sus principales hitos historiográficos revela un camino común en su nacimiento, su desarrollo e institucionalización formal. Pero, sobre todo, muestran una analogía de más calado: ambas resuenan con fuerza apropósito de la crisis económica y ambiental que hoy copa todos los debates académicos y políticos. Ambas, en cualquier caso, se legitiman (o se han legitimado) como recetas en tiempos de crisis.
ALTIERI, M.A. (1995), “Agroecology. The science of sustainable agricultura”, Westview Press, Softbound.
BAUMAN, Z. (2000), “Liquid Modernity”, Polity Press, Cambridge.
BECK, U. (1999), “World society risk”, Polity Press, Cambridge.
BEL DURÁN, P. y CALABEIRO, M.J. (2002), “La sociedad cooperativa: fórmula empresarial idónea para el desarrollo rural y endógeno sostenible”, Revista de Estudios Agrosociales y Pesqueros, Núm. 194, pp. 9-25.
CHAVES, R. (2001), “Presentación del monográfico “Balance Social en la Economía Social””, CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, núm. 39, pp. 5-6.
COBB, J. y DALY, H. (1989), “For the common good. Redirecting the economy toward community, the environment, and a sustainable future”, Beacon Press, Boston.
INFANTE AMATE, J. (2008), “Economía social y agricultura ecológica. Análisis comparado de dos sectores confluyentes”, Tesina del Máster en Gestión e Innovación de Empresas de Economía Social, Inédito, Universidad de Jaén.
GLIESSMAN, S.R. (2000), “Agroecology. Ecological processes in sustainable agriculture”, Lewis Publishers, Boca Raton.
GUZMÁN, G., GONZÁLEZ DE MOLINA, M. y SEVILLA, E. (1999), “Introducción a la agroecología como desarrollo rural sostenible”, Mundi Prensa & Ministerio de Educación y Cultura, Madrid.
MONZÓN, J.L. y CHAVES, R. (2008), “The european social economy: concept and dimensions of the third sector”, Annals of Public and Cooperative Economics, 79:3/4, pp. 549-577.
MOZAS, A. y BERNAL, E. (2006), “Desarrollo territorial y economía social”, CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, núm. 55, pp. 125-140.